Cine: Baila conmigo

Por: Joan de Santiago Bayona

Baila conmigo

 

En Baila conmigo, Rafael (Chayanne) es un joven cubano que tras la muerte de su madre decide desplazarse a Houston para conocer por primera vez a su padre. Allí empieza a trabajar como conserje en una academia de baile y conoce a Ruby (Vanessa Williams), ex-campeona del “Campeonato de Baile Latino Internacional”. Las diferencias culturales entre ambos se plasman en sus diferentes estilos de baile. Ruby baila porque debe ganar, Rafael por el puro disfrute de hacerlo. Su amor florece en el escenario de un club de salsa.

La película ganó en Estados Unidos casi 16 millones de dólares y recibió tres nominaciones al “American Latino Media Arts Awards”, la organización latina de lucha por los derechos civiles y de asistencia jurídica más grande de los EE.UU.

La trama es lo suficientemente tenue para mantener el hilo conductor y un simple pretexto para encadenar música y bailes, muy sensuales por cierto. Sigue una fórmula muy del gusto del público norteamericano: el campeonato al final de la película, en el que se la suerte o desdicha de nuestros protagonistas. Una vez más, nos encontramos con héroes mal acomodados en la sociedad, que ponen todas sus esperanzas en ser campeones, que deben superar muchos obstáculos a base de sacrificio físico y sentimental, y que en una competición épica logran la apoteosis merecida.

El dúo protagonista es el que lleva el peso de  la película, y sus talento para bailar es espectacular. La actriz principal es Vanesa Williams, primera afroamericana coronada Miss América (en 1984) y cantante con seis millones de discos vendidos, además de quince nominaciones al los premios Grammy. Por su parte, el protagonista masculino de la película, Chayanne, es un popular y carismático cantante y actor puertorriqueño, con más de 11 millones de discos vendidos a nivel mundial a lo largo de su carrera musical. En el reparto también vemos a los veteranos Kris Kristofferson y Joan Polwright, que realizan su papel de forma correcta.

Randa Haines (Hijos de un Dios Menor, El Doctor, Wrestling Ernest Hemingway) se encarga de rodar un filme con un equipo veterano y una banda sonora de gran calidad. A pesar de todo, la película no funciona. Se trata de hacer un musical, y Randa Haines no sabe filmar los números de baile, a pesar del innegable talento de Chayanne y Williams. No mantiene el plano, se dedica a sacar piernas o caras, pero falta una coreografía digna de ese nombre. Por lo demás, ha querido tratar muchos temas colaterales, y no era el guión adecuado para tratar el problema de los desarraigados o el de los inmigrantes cubanos. La traducción al español empeora la cinta, ya que parte de la gracia inicial es la llegada de Rafael a Texas sabiendo poco inglés, y los texanos bailando al ritmo de unas canciones en español, que tienen mensaje.

Pero hay que romper una lanza a favor de Baila conmigo: es un musical que va contracorriente. ¿Por qué? Porque no tiene adolescentes, no hay música pop, no hay hip-hop… en definitiva, no hay MTV, que es lo que hoy se lleva. Y el filme que tenemos entre manos no llega al nivel de clásicos como Dirty Dancing, pero supone un soplo de aire fresco dentro del cine “palomiticio” que invade nuestras salas desde hace quince años.

Director: Randa Haines.

Intérpretes: Vanessa L. Williams (Ruby), Chayanne (Rafael Infante), Kris Kristofferson (John Burnett).

País: Estados Unidos.

Año: 1998.

Producción: Lauren C. Weissman, Shinya Egawa y Randa Haines.

Guión: Daryl Matthews.

Música: Michael Covertino.

Fotografía: Fred Murphy.

Dirección artística: Waldemar Kalinowski.

Montaje: Lisa Fruchtman.

Estreno en España: 25-IX-98.

Duración: 126 minutos.

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