Historia de la Salsa 2.

Por: Blanca Estables

En los años 40 y 50 durante el apogeo de las big bands norteamericanas, los músicos cubanos muestran un gran interés hacia las influencias de sus vecinos, sobre todo con el norte.. En muchos sones cubanos se parafrasearon melodías y notas del más puro jazz norteamericano pero, sobre todo, se reconstruyen las formaciones musicales más tradicionales con la idea de conseguir incluir instrumentos de viento, intentando emular al gran Glenn Miller. Como ocurre en la mayoría de las veces, la influencia no es en una sola dirección. Los compositores norteamericanos de las big bands comienzan a jugar con la percusión, tanto es así que en algunas bandas muchos percusionistas cubanos encontraron trabajo.

Hay que agradecer a los norteamericanos el éxito de la salsa a nivel mundial, porque gracias a ellos se popularizó y se extendió. Los grandes clubes norteamericanos de los cincuenta no fueron reacios a la hora de incluir en sus temas los ritmos afrocubanos, y gracias a ello se popularizó comercialmente el mambo y después el mítico cha-cha-chá. Comenzaron a aparecer numerosos clubes nocturnos, desde el famoso Palladium Dancehall de la calle 52 donde se podía uno deleitar con Tito Puente, Machito o Perez Prado hasta el Hotel Nacional y el Hotel Riviera, propiedad de la mafia norteamericana y el mítico Tropicana.

Pero con la llegada de Fidel Castro al poder en 1959, el embargo estadounidense a Cuba no pudo impedir que se escapasen nuevos ritmos al continente, aunque se redujo la presencia cubana en el escenario mundial. .En Nueva York, los inmigrantes provenientes de distintos sitios de América Latina se instalan en la calle 52 en el Palladium Dancehall, la meca de la música caribeña. Sin embargo, por motivos de cercanía, la mayoría de los cubanos acabaron en Miami, donde la salsa se convirtió en un elemento político, ligado a la derecha. Allí, la salsa es un símbolo de deseo: el de una Cuba sin Castro. En Colombia, el gran peso del país como centro de salsa se puede ver en su gran contribución de talentos e innovaciones rítmicas. Cuba preparó lo que se ha convertido en otra gran contribución a la historia de la Salsa: la Timba.

Todas estas condiciones consiguieron convertir Nueva York en la referencia musical del Caribe desde principio de 1960. Y es que desde 1960 a 1963 la Pachanga, creación del músico Eduardo Davidson reinaría a su antojo en la ciudad que nunca duerme.

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