Otros bailes: Kizomba.

Por:  Juanfer Fernández Calderín

Kizomba, sensualidad bailable

Sensualidad, exaltación y movimientos que rozan el erotismo: así es el baile nacido en Angola que cautiva hoy a un sinfín de bailarines. La Kizomba surgió en los suburbios del país africano entre los años 60 y 70 gracias a la unión esporádica de la “semba”, predecesora de la samba, y de un conjunto de ritmos angoleños. El compás de este tipo de baile, cantado en portugués o criollo, es pausado y armonioso. La Kizomba se establece hoy como una de las formas más estéticas de fusionar dos cuerpos en una pista de baile.

La Kizomba logró introducirse en Europa gracias a Barceló de Carvalho, un angoleño que tuvo que emigrar de su país por motivos políticos. Tras instalarse en Holanda en los años 70, Carvalho decidió reivindicar su cultura mediante la Kizomba Angoleña (madre de todos los tipos de Kizomba). En este sentido, y por completar un poco el contexto histórico en el que se ha desarrollado esta danza, cabe citar también la Kizomba Capeverdean. Ésta, a diferencia de la primera, se centra más en la lírica y posee una melodía más armoniosa.

Hora es ya, sin embargo, de centrar el tema en lo realmente substancial: qué distingue a la Kizomba de los demás estilos de baile. Pues bien, esta danza se asemeja al tango y a la bachata, pero tiene peculiaridades que la hacen única. Se baila en tres tiempos y el torso de la chica descansa en el del bailarín durante la mayor parte del tiempo. No obstante, en determinados momentos los cuerpos se separan levemente. El contacto es entonces lateral y las piernas se entrelazan forjando un estilo que recuerda al más tradicional tango argentino.

A pesar de que la Kizomba fue en sus orígenes un baile en el que las vueltas no se dejaban ver con claridad, la relación de este ritmo africano con diferentes tendencias europeas ha provocado el intento de incorporar giros con el fin de mejorar esta danza angoleña. Craso error. La Kizomba es y será siempre un ritmo en el que prima el íntimo contacto entre dos cuerpos que no buscan separarse. Si lo pretendieran, ya no hablaríamos de Kizomba.

Actualmente, este acompasado y sensual baile africano está penetrando con ahínco en países como España, Italia y Portugal. La influencia de la cultura latina en los países bañados por el mediterráneo bien podría ser la causa. Son muchos los ritmos latinos que quedan rezagados ante el poderío y la sensualidad visual que transmite la fusión de cuerpos que se da en la Kizomba. La pareja de baile se convierte en un único individuo que se deja mecer instintivamente por la tradición angoleña y por sus ancestrales ritmos criollos.

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